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El método Bonilla

Septiembre 21 – 2011

 

Arc en Ciel , Bordeaux, Bernard Bühler

 

EAN, Bogotá, Daniel Bonilla

 

 

 

EAN, Daniel Bonilla

Arc en Ciel, Bernard Bühler 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como es usual cuando se muestran imágenes de proyectos con las similitudes que podemos apreciar en el Arc en Ciel de Bernard Bühler del  año 2010 con  el edificio recién terminado  para la EAN de Daniel Bonilla, las palabras sobran.

Sin embargo, aunque mostrar esta coincidencia de apariencia pueda parecer superficial, tanto por el hecho en sí mismo, como por el hecho de denunciarlo, existen bajo la superficie hechos que para mí, son de gravedad para la salud de la práctica del diseño arquitectónico, no solamente en Colombia, sino en Latinoamérica.

Me atrevo entonces profundizar sobre lo que está bajo la superficie:

¿Coincidencia  o copia?

La  estrategia proyectual de Bonilla se ha convertido en lugar común de muchos arquitectos. Consiste en disponer de imágenes de  proyectos de la  vanguardia foránea, reutilizarlas  de manera casi directa y presentarlos como originales. Menciono algunos, comenzando por uno en el que Bonilla tuvo a Giancarlo Mazzanti como colaborador: el auditorio de Plaza Mayor en Medellín, que coincide formalmente con el Museo Universitario de Alicante, de Alfredo Maya. Otro es el edificio de oficinas actualmente en construcción de la calle 83 abajo de la 11, que coincide con el edificio de Sanaa para Dior en Tokio.

Otras veces, cuando el origen no es único, sino que proviene de varios proyectos, se recurre al maclaje, sin importar su diversa procedencia ideológica y formal. En la Capilla de la Milagrosa podemos ver brevemente cómo este procedimiento proyectual implica inevitablemente la ausencia de conceptos.

 

Capilla la Milagrosa

 

 

En la Milagrosa, mientras el volumen ligero coincide con el proyecto del estadio de Lassesarre de Eduardo Arroyo, el volumen sólido coincide con el proyecto de los baños de Peter Zumthor.

 

 

 

Daniel Bonilla

Eduardo Arroy 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Daniel Bonilla

Peter Zumthor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es evidente que la capilla resulta un maclaje de dos proyectos diferentes, en  diferentes lugares, con usos diferentes, tomados de arquitectos con ideologías diferentes.

Para unir estas arquitecturas no se ha tenido en cuenta ninguno de los factores que pudieren haber motivado a Arroyo y a Zumthor.

Cualquiera puede inferir que una estrategia proyectual basada en la utilización no acreditada de arquitecturas de diversos autores, con ideologías de signo tan diferente como Zumthor y Arroyo, no puede producir sino la anulación de cualquier ideología propia.

El procedimiento similar al maclaje, que me viene a la cabeza, está inventado y definido en el campo de la plástica desde hace más de un siglo: el collage, técnica usada para dar nuevos significados a elementos que ya poseían uno anterior. Sin embargo, teniendo en cuenta que Bonilla no describe de esta manera su procedimiento proyectual,la hipótesis carece de validez.

En cambio, Bonilla ha presentado el diseño de la carpintería como una abstracción del paisaje, producto de una caminata con su familia…con la mala fortuna de que esta explicación también coincide con la manera en la que Arroyo explica el origen formal del la fachada de Lassesarre. ¡Demasiadas coincidencias!

Estos dos procedimientos proyectuales, la reproducción y el maclaje–reproducción son la forma de operación proyectual.

Por si la semejanza visual deja alguna duda acerca del procedimiento proyectual, sus ex colaboradores pueden dar testimonio.

Este procedimiento proyectual es lugar común  en el grupo mediático” conformado por Daniel Bonilla, Giancarlo Mazzanti, Lorenzo Castro, Miguel Mesa y Juan Manuel Peláez, el cual se ha tomado todos los “escenarios mediáticos”, ya sean revistas de arquitectura, bienales, congresos y conferencias, tanto de carácter comercial, como académico.

Uno podría pensar que este tipo de procedimiento le hace daño a nadie y que se trata de un tema que solo concierne a quienes lo practican. Pero tal modo de actuar nos afecta a todos y tiene en realidad consecuencias enormemente negativas para la comunidad de arquitectos, así como para quienes habitan esos espacios. Me explico:

La exclusión de la rosca

Este grupo utiliza como estrategia proyectual la reutilización no reconocida de formas e ideas de otros arquitectos, pertenecientes a lo que se entiende como la vanguardia arquitectónica foránea. También se caracteriza por su enorme capacidad excluyente de otras arquitecturas, otros procedimientos proyectuales, y, especialmente, por el desconocimiento y desprecio de las ideas propias de cualquier arquitecto local.

Lo que se conoce como “The Establishment” en el contexto internacional es lo que en el contexto latinoamericano equivale a “La Rosca”: una sociedad pactada para brindar beneficios exclusivamente a sus miembros.

Son características de esta rosca, la jerga oscura en conferencias y paginas web, intentando por medio de la ininteligibilidad pasar por intelectuales del diseño, cosa que no lo son en absoluto. Para quien quiera verificar esto o formarse una opinión propia sobre este asunto, invito a consultar sus autopresentaciones en las páginas web de sus oficinas

Anulación de debates argumentativos

A todos los miembros de este clan los he invitado a debatir públicamente varias veces sin obtener nada más allá de los manidos “esto es personal”, o “esto es envidia”, o “esto no es más que beligerancia conceptual”. Mi réplica a esta respuesta es la misma para todos a quienes he mencionado: no es personal, es ideológica. Dado que el escenario sería público, si están seguros de lo que hacen y de que lo que yo digo es falso, deberían estar agradecidos por tener la oportunidad de debatir sus ideas. La negativa a debatir su ideología me lleva a la interpretarla como una prueba de su inexistencia. Lamentablemente, tal ausencia ideológica genera pobreza en el ámbito de la discusión y la crítica de arquitectura en el país.

Apropiación de los concursos de la SCA

Los Concursos de la SCA son, entre otros, un mecanismo para que arquitectos con talento, pero sin reconocimiento, y a causa de esto, sin relaciones comerciales, puedan establecer una práctica profesional independiente.

Este grupo ha monopolizado los concursos de la SCA, con una práctica arquitectónica especializada en esta modalidad, con métodos cuestionables como el uso de talleres satélites mercenarios, o el empleo de trabajadores ¨a riesgo por un porcentaje menor del premio y sin derecho a créditos.

Ha sido también coyuntural la debilidad en la selección de jurados por parte de la politizada SCA Nacional, que suele recaer en la endogámica práctica de nombrarse jurados a sí mismos dentro del grupo. Esta vez vas tú, la próxima voy yo…

Al  monopolizar los concursos y convertirlos en su negocio, al tiempo que se propician prácticas carentes de ética profesional, le es negada la oportunidad de reconocimiento a los arquitectos jóvenes que merecen un espacio en la práctica de la arquitectura. Pero no sólo a ellos. Este tipo de práctica nos afecta a todos, al tiempo que el país se está perdiendo de la riqueza intelectual que debería surgir de una  mayor cantidad de arquitectos talentosos con práctica.

Presentación como la arquitectura colombiana

Bonilla es consultado a menudo por las revistas y universidades extranjeras acerca de quién en su opinión debe ser publicado o invitado como conferencista. Su parecer ejerce una curaduría sobre cuál es la arquitectura es la que nos debe representar. Obviamente, siempre ha escogido (dentro de la misma endogamia de los concursos) a su rosca mediática, favor que le ha sido devuelto varias veces. Para esto son las roscas y ésta, funciona como un relojito .

Ellos piensan –varios me lo han manifestado explícitamente y estoy seguro de que lo creen–, que ellos han “hecho figurar la arquitectura colombiana a nivel mundial”; en tanto los envidiosos como yo, lo que están haciendo es quedar a los arquitectos colombianos “como unos Cantinflas…”

En mi opinión, ellos en realidad hacen parte de quienes le han hecho creer al mundo que la arquitectura que hacemos los demás arquitectos en Colombia es banal y reaccionaria; a diferencia de la de ellos que es original y vanguardista.

Mal paradigma

Esta pseudovanguardia con sus imágenes de fácil digestión, se ha constituido en ejemplo a seguir para los arquitectos recién egresados, a quienes se les ofrece la oportunidad del camino expedito a la fama mediante una práctica facilista, desprovista de reflexión sobre el proyectar. Desgraciadamente, el éxito de este modelo conlleva la anulación de las otras corrientes arquitectónicas que trabajan de manera ardua en la construcción de procedimientos proyectuales propios.

Aquí cabe la pregunta a las instituciones de educación superior que han acogido a este grupo ¿acaso es  beneficioso para los estudiantes tener como profesores a quienes utilizan como práctica de diseño la copia aleatoria y no reconocida de formas e ideas? ¿es válido tener en su cuerpo académico a quienes rechazan la discusión argumentativa como elemento pedagógico? ¿considerando que en la academia se insiste tanto en el uso de “referentes” no será que se está olvidando el muy académico uso de la “referencia bibliográfica”?

En una entrevista del año pasado en la revista Casaviva, Bonilla posa de fenomenologista al considerar a Zumthor como su más admirado arquitecto;  a continuación declara que a la arquitectura nacional le hace falta “respeto y dignidad”

No podría estar mas de acuerdo con él, pero declararse admirador no es lo mismo que aceptar un uso no reconocido de las ideas de quien admira.

No es que no se pueda admirar o incluso copiar.

Lo que no se puede es engañar, haciendo pasar como propias, ideas y ideologías ajenas.

Guillermo Fischer

 

Créditos imágenes:
http://www.e-architect.co.uk/bordeaux/arc_en_ciel.htm
http://arkinetia.blogspot.com/2007/12/daniel-bonilla-atquitectos-porcincula.html
flick-r /yves kleindress
flickr./jabigarrido

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