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Superlativos

Por: Willy Drews

En: edilicia - opinión -

Superlativo: grado máximo de significación de un adjetivo o un adverbio.
Gran Enciclopedia Larousse

Hace poco descubrí que “lo peor” no es un superlativo. Aquí va la historia.

La moda –mejor, la plaga– de los rascacielos se ha extendido por todo el mundo, pues en todas partes hay promotores ambiciosos y propietarios ególatras. Solo el afán desmesurado de dinero o el excesivo amor propio justifican llenar las ciudades de gigantes que han demostrado ser demasiado costosos e ineficientes. Colombia no se escapó del contagio y ya se habla de dos nuevos súper edificios en Bogotá: las Torres Atrio en la calle 26 con Avenida Caracas y el edificio Museo Parque Central –como su nombre lo indica– en Parque Central Bavaria, diagonal al Museo Nacional. Desconozco los proyectos, pero seguramente compartirán con sus colegas rascacielos su ineficiencia y altos costos de construcción y operación. Y finalmente su inutilidad.

Recordemos cual fue el proyecto que definitivamente disparó las alarmas en el país: el BD Bacatá –en la capital de la república– al cual me he referido en varias ocasiones. En su momento opiné que era absurdo levantar 66 pisos en un sitio donde movilidad y servicios se encuentran al borde del colapso, y que –para mí– no se había debido expedir la licencia de construcción a un proyecto que no aportaba espacio público, no presentó un Plan Parcial, no cumplía con los aislamientos ni con el título K de la norma NSR 98 referente a medios de evacuación y no pagó impuesto de plusvalía, amén de problemas graves de diseño. Con el apoyo de la Sociedad de Mejoras y Ornato solicitamos la revocatoria de la licencia de construcción. Como era de esperarse y como siempre sucede –excepto en la historia sagrada– ganó Goliat y hoy el edificio se encuentra en construcción.

Siempre pensé que el BD Bacatá era “lo peor” que le podía pasar a Bogotá. Hasta que me enteré que había algo peor que lo peor: el rascacielos Entre Calles. Fue entonces cuando “lo peor” dejó de ser un superlativo.

entrecalles

Entre Calles –a propósito, situado en la calle 19 con carrera séptima (peatonal), a una cuadra del BD Bacatá– es una torre de 96 pisos y 420 metros de altura, que aportará, en vez de un generoso espacio público, más de mil nuevos vehículos que intentarán infructuosamente entrar y salir en un tiempo aceptable por las ya cogestionadas calles que la rodean. Además comparte por su tamaño, aumentados y corregidos, los problemas del BD Bacatá. Una vez más se parte de la falacia de que es necesario “reactivar” el centro –de la octava ciudad más densa del mundo– inyectándole multitudes de usuarios y residentes y hordas de vehículos en puntos donde ni caben ni se necesitan.

El edificio se anuncia pomposamente como El proyecto que renovará la cara del centro de Bogotá y de Colombia entera. Una obra que se convertirá a la vez, en el punto de encuentro para millones de capitalinos y en el lugar donde Latinoamérica alcanzará el cielo. No se aclara cómo lograrán llegar y salir los “millones de capitalinos” ni qué necesidad hay de que Latinoamérica alcance el cielo.

No sé si semejante monstruo tendrá licencia de construcción pero puede tenerla, pues cuando el POT de Petro fue devuelto por el Concejo, este lo recibió con la mano derecha mientras con la otra firmaba el decreto 562 de 2014, que en la práctica permite lo que el rechazado POT proponía. Por ejemplo, que el espacio público, la vivienda VIP y los estacionamientos que el rascacielos debería aportar a la ciudad – donde se necesitan– se paguen en dinero para que, en teoría, se construyan en otro sitio –donde no se necesitan–. Es el desarrollo de la ciudad al vaivén de los caprichos y las ambiciones de los promotores y constructores.

Todos los programas de nuestro lamentable alcalde son de izquierda, pero no por su ideología sino porque parecen hechos con la zurda. En esta forma ha logrado –triste récord– que su gobierno sea considerado el peor en la historia de Bogotá. Y en este caso “el peor” sí es un superlativo.

* Imágenes del proyecto Entre Calles tomadas de la página web de la Constructora Amco.

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4 pensamientos en “Superlativos

  1. curibem

    En América, y en Colombia, por supuesto, el destino de todo es pasar de moda..
    Recorra la carrera décima y vea como a edificios que fueron emblemáticos de nuestra arquitectura de los años sesenta y setenta ya ni siquiera vale la pena lavales las ventanas.
    El centro de Bogotá esta en plena decadencia.
    Ni un edificio de mil pisos lo resucita, y los mastodontes , el que esta en construcción y los que vienen, nacieron muertos

  2. Edgar Rodriguez Beltran

    Discordo con esa visión. Se nota que no ha recorrido el centro últimamente, el barrio centro Administrativo está en plena restauración (hay varias casas en este proceso), el estado de las casitas en Egipto y Belén es maravilloso (mantenidas por la propia comunidad, lástima los andenes) y hay plan ya en ejecución de renovación urbana en todas las plazas del centro. El Centro está en plena resurrección (incluso sin temor a equivocarme, ya comenzó un fuerte proceso de gentrificación ya consolidado en La catedral y en La Concordia e incipiente en Santa Barbara pero muy acelerado en este último sector). . Lástima los rascacielos que como dice el Arquitecto Drews no respetan ni piensan el la demanda desproporcionada de tráfico, servicios y espacio que generan. No obstante, iniciativas como las que menciono hacen que el centro sea la zona más dinámica de la ciudad, lo que va a mejorar con la actual peatonalización de la Séptima. Finalmente le recomiendo al arquitecto y profesor Drews que se de una miradita por el hilo de Skyscrapercity de Entrecalles, ese monstruo tiene pocas posibilidades de construirse (¡afortunadamente!, y le ahorro unas cuantas noches de insomnio).

  3. Giancarlo Puppo

    A Bogotá:
    Sería inútil repetir la información que, entre varios colegas más, envié acera del proyecto Bacatá. Me valió algunos insultos, lo que indicaba que lo dicho molestaba ¡gracias a Dios! si no estamos para molestar a los que se llevan por delante el mundo entero, digo yo, ¿para qué? Repito inútil y tan bien expresado por el arq. Drews, tan precisa y escuetamente que no vale la pena seguir. Vale la pena decir que se trata de una obra absolutamente fuera de escala. Fuera de escala humana, fuera de escala económica, social y ética que sorprende. Sorprende la falta de mesura, de sentido común y es desprecio por todos los valores que caracterizan una ciudad civilizada. Una ciudad donde se puede circular, caminar, respirar, gozar del verde y del sol y seguro, también tener servicios…pero ¿qué servicios, cuáles, a coste de qué? Este King-Kong entre edificios ya desmesurados que a su lado pierden la desmesura y todo parece de juguete. Pero alcanzaremos el cielo, Bogotá tendrá otra cara, cara fea, porque la fealdad existe, no es una sensación ni una opinión, lo feo no es opinable es real… Parece un mal cuento de hadas.

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