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Cuando toca recibir regaños

Por: Willy Drews

En: debates - opinión -

…toca. Por lo tanto, mi estimado Ricardo Daza, doy por recibido tu regaño. Pero aclaro:

Tienes razón al decir que mi escrito no es una crítica, es una simple opinión y Se trata de un comentario superficial de un Plan que Willy Drews no ha revisado, ni estudiado con atención. Mi opinión lo que buscaba era despertar conciencias dormidas y alentar discusión sobre el tema. Los artículos de Germán Téllez y Giancarlo Puppo, opiniones como la de Benjamin Gaitán y otros, y finalmente tu artículo –ese sí bien documentado– justificaron ya mi comentario superficial.

Al menos, en mi caso, no sé de donde sacaste Que Drews y Téllez consideren que las ideas de Le Corbusier no sirven para nada ­–que es un cuentero– y que están desactualizadas, no significa que lo estén. Ni lo considero ni lo dije. Este regaño te rebotó. Tampoco voy a caer en la ingenua frase relamida de que Le Corbusier era un buen arquitecto y un mal urbanista. Siempre he considerado a LC como uno de los grandes arquitectos de todos los tiempos –no un cuentero– y en mi escrito no doy ninguna opinión de él como urbanista. Lo que digo es que el proyecto para Bogotá se basa en un modelo de ciudad que me parece equivocado –el del CIAM– así como me parece equivocado el de Petro. Personalmente me parece que Le Corbusier urbanista está muy lejos de Le Corbusier arquitecto, así como considero que Agustín Lara, Armando Manzanero y Jaime R. Echavarría son mejores compositores que cantantes. Por los gustos se venden las calabazas. Qué le vamos a hacer.

Nos acusas a Germán Téllez y a mí de que Para ellos y otros (que solo lo comentan –en voz baja– por los pasillos de las facultades), lo mejor sería que no se vuelva a hablar más nunca de Le Corbusier y menos aún enseñar con las ideas y obras de ese Cuervo. Otro regaño que te rebota. Tanto nos interesa que se hable, que fuimos nosotros quienes pusimos el tema. Y no entiendo por qué dices ¿Que el Plan y Le Corbusier merecen crítica? Por supuesto que sí, como todo aquel que tenga el valor de exponer sus ideas públicamente. Y al mismo tiempo nos niegas el derecho a dicha crítica y a exponer nuestras ideas públicamente.

Te parece curiosa la argumentación de Drews: habla de un proyecto que no se llevó a cabo y a la vez le augura que habría sido una catástrofe. ¡Qué ave de mal agüero! ¿Cómo sabe que hubiera sido una catástrofe, si no se hizo? A uno no lo juzgan solamente por lo que hace sino por lo que piensa, lo que dice, lo que escribe y, en el caso de los arquitectos, por lo que dibuja. Si solo se pudiera hablar de lo construido, no sabríamos quienes fueron Sant’Elia y Piranesi. Para elucubrar de lo que pudo haber sido y no fue, bastan: algún conocimiento del tema, un poco de criterio propio y otro de imaginación. Aplicando esta fórmula es que yo opiné y sigo opinando –en primera persona– que la aplicación del famoso Plan Maestro habría sido una catástrofe y respeto la opinión de quienes creen lo contrario. No se necesita ser ave de mal agüero para sospechar que si Hitler hubiera ganado la guerra, habría sido otra catástrofe.

Finalmente nos retas cuando dices: ¿Se quejan de lo que no se hizo? ¿Por qué no se quejan más bien de la ciudad que sí se hizo, la que tenemos que vivir y aguantar hoy? Lamento que no hayas leído mis columnas en Arcadia: La abuelita fea, El patito feo, La fabula de la confabulación, El evangelio según San Petro, Concierto en Re mayor, Los arrasenos, y Petro y la hoja; mis artículos en Torre de Babel: ¡Indignaos!, Ataca Bacatá, Autojardin, Bogotá Hoyos viuda de Calle, Ciudades urgentes, El reinado de las Por Qués, Hace rato que no reto, La ciudad equivocada, La ciudad pintada, La guerra de las falacias, Movilidad y compatibilidad, Sobre avisos y andenes, y Tres modelos de ciudad; y el artículo Región Bogota 2038 publicado en El Tiempo. Igualmente, lamento no conocer lo que tú hayas escrito sobre esta ciudad que compartimos y sufrimos diariamente.

En aras de discutir y sacar a flote los temas de arquitectura que nos atañen e interesan, mi estimado Ricardo, acepto –como dice una canción mexicana– la forma en que me riñes, y espero tener en el futuro la oportunidad –como dice otra– de disfrutar algunas veces tus regaños. Pero que sean justos.

Entretanto, un abrazo.

* Le Corbusier en la bahía de Saint-Tropez, en 1938. Imagen tomada de The Charnel-House.

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