manzana podrida

Nueve consejos a una manzana podrida

Por: Willy Drews

En: crítica -

Una de las cosas más importantes que ha hecho el Consejo Profesional Nacional de Arquitectura y sus Profesiones Afines es un librito negro de solo 11 cm por 11 cm en planta y 1.5 cm en alzado, con un nombre muy largo para su tamaño: Ética en el ejercicio profesional de la arquitectura y profesiones auxiliares para crear y obrar en conciencia, código que todos los arquitectos debemos seguir. Sin embargo, como en todo gremio, dentro de los honestos se esconde una que otra manzana podrida.

Acaba de llegar a mis manos la descripción de la materia de estos tres contratos, supuestamente firmados con la alcaldía local de La Candelaria. No puedo saber si son verdaderos –yo creo que sí– o falsos, o si hubo de por medio amistad, nepotismo, licitación amañada, adjudicación a dedo, pago de favores, coimas, tajadas, serrucho, propinas, mermelada, untada de mano, engrasada, participación, porcentaje, CVY (como voy yo), o transferencias a cuentas cifradas; pero de todas maneras, nos sirven para dar algunos consejos a un futuro corrupto, aspirante a manzana podrida. Como hay muchas especialidades de corrupción, en este caso vamos a tratar solamente el tema de contratación y licitación públicas.

CONTRATO # 1
Licitación pública
Adjudicado
BOGOTÁ D.C. ALCALDÍA LOCAL LA CANDELARIA
Valor $396.000.000

Realizar axiones (sic) de sensibilización, empoderamiento y recuperación de espacios ambientales en la localidad de La Candelaria teniendo en cuenta el concepto de ciudades verdes y el manejo adecuado de residuos sólidos.

CONTRATO # 2
Licitación pública
Liquidado
BOGOTÁ D.C. ALCALDÍA LOCAL LA CANDELARIA
Valor $247.000.000

Realizar el proceso integral de ejecución de las acciones de participación, sensibilización, capacitación, organización, gestión, dotación e inclusión de la población recicladora, para el manejo adecuado de los residuos sólidos aprovechables, en el marco del programa Basura Cero en la localidad de La Candelaria, Bogotá D.C.

CONTRATO # 3
Contratación pública
Adjudicado
BOGOTÁ D.C. ALCALDÍA LOCAL LA CANDELARIA
Valor $235.441.460

Capacitar a los habitantes de la localidad en redes locales de alertas tempranas y rutas protectoras para convocar la solidaridad y la corresponsabilidad social orientada a la prevención y protección e implementación y desarrollar el sistema de alertas tempranas (SAT) frente al riesgo y adaptación al cambio climático.

Consejo # 1: Nuca fije el valor del contrato en números redondos.
Un contrato en cifras redondas hace pensar que los números se ajustaron (lo cual lógicamente es cierto). Para fijar el valor, calcule lo que costaría algo que parezca un documento que podría ser recibido como informe final, incluyendo las palabras que aparecen en la materia del contrato. Después multiplique ese valor por una cifra entre 5 y 10, dependiendo de entre cuantas personas hay que repartir la «marrana», y finalmente conviértalo en una cifra como $235.441.460 (contrato # 3), que suena como si fuera un valor cuidadosamente calculado.

Consejo # 2: Haga la descripción del alcance lo más larga posible.
Una descripción larga hace pensar en un trabajo igualmente largo. Que tal este: «realizar el proceso integral de ejecución de las acciones de participación, sensibilización, capacitación, organización, gestión, dotación e inclusión de la población recicladora, para el manejo adecuado de los residuos sólidos aprovechables, en el marco del programa Basura Cero en la localidad de La Candelaria, Bogotá D.C.» (contrato # 2).

Consejo # 3: Procure que el alcance sea lo más impreciso posible.
Los tres contratos son muy buenos ejemplos del trabajo que hizo el contratante para lograrlo. Como ejercicio trate de redactar este en una forma más confusa: «capacitar […] en redes locales de alertas tempranas y rutas protectoras para convocar la solidaridad y la corresponsabilidad social orientada a la prevención y protección e implementación y desarrollar el sistema de alertas tempranas (SAT) frente al riesgo y adaptación al cambio climático» (contrato # 3).

Consejo # 4: No deje claro el material que se debe entregar.
¿Que entregaría usted para justificar que cumplió con lo contratado en el contrato # 1?: «realizar axiones (sic) de sensibilización, empoderamiento y recuperación de espacios ambientales […] teniendo en cuenta el concepto de ciudades verdes y el manejo adecuado de residuos sólidos».

Consejo # 5: Cerciórese de que el material que se entrega no permita hacer una evaluación matemática.
Hagamos un ejercicio con el contrato # 2: ¿con cuántas personas se realizó el proceso integral de ejecución de las acciones de participación? ¿Cuál fue el nivel que se logró de sensibilización, capacitación, organización, gestión, dotación e inclusión de la población recicladora? ¿A qué porcentaje de los residuos solidos aprovechables, en el marco del programa Basura Cero, se le está dando el manejo adecuado en la localidad de La Candelaria al término del contrato?

Consejo # 6: Hay que evitar que se pueda hacer un seguimiento a las actividades contratadas.
¿Cómo se le puede hacer seguimiento a axiones (sic) de sensibilización y empoderamiento (contrato # 1) para saber cuántas van y cuántas faltan? ¿Cómo se puede medir el nivel de desarrollo del sistema de alertas tempranas (SAT) frente al riesgo y la adaptación al cambio climático de la población (contrato # 3)?

Consejo # 7: Mantenga listo el maletín.
Meta una piyama, camisas, medias, ropa interior, cepillo de dientes, peine (opcional máquina de afeitar) y varios libros, pues tarde o temprano lo delatará el olor a manzana podrida y terminará en la cárcel acompañando a un alcalde y su hermano, los implicados en el Cartel de la Contratación, los Nule, los beneficiarios de Odebrecht, los socios de Interbolsa, los directivos de Reficar, etc.

Consejo # 8: Si quiere ser un verdadero corrupto, empiece por lanzarse a la política y no pida consejos a alguien –como yo– que no es ni ha sido un corrupto.

Consejo # 9: No se pudra. Olvídese de ser corrupto. Léase el librito negro del Consejo Profesional y ¡póngase a trabajar!

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Un pensamiento en “Nueve consejos a una manzana podrida

  1. Francisco Pardo Téllez

    Willy, bienvenidas como siempre tus reflexiones.

    Pero veo distante (aunque no imposible) la relación entre el manejo, gestión de recicladores en La Candelaria y el librito de Ética del Consejo Nacional Profesional de Arquitectura y sus profesiones afines y te propongo que los 9 Consejos y otros más se puedan aplicar a un tema más arquitectónico y sensible como es el fracaso del Concurso para definir el diseñador de las Estaciones del Metro (ver: http://www.elespectador.com/noticias/bogota/fracaso-concurso-para-elegir-disenador-de-las-estaciones-del-metro-articulo-695716 ) declaración que da ahora la posibilidad de escoger a dedo y algo más a los responsables de la nueva imagen urbana de Bogotá.

    Nueve de cada Diez concursos, como Nueve de cada de diez estrellas de cine que usan jabón de belleza Lux, se quedan en discusiones bizantinas sobre los inmeritos del Primer Premio, en la publicaciones de los renders o descrestivas que marcaran una nueva moda de expresión en Facultades y Oficinas y en el archivo, ya no en Planotecas pero si en USB y CD de los planos y memorias de los proyectos.. porque lamentablemente del dicho al hecho hay mucho trecho.

    Los concursos han perdido el ser la oportunidad para elucubrar, para pensar en forma osada, racional y diferente, en espacio para innovar, para revitalizar ideas, formas y contextos, etc. para terminar más en una licitación donde se puja más por ajustarse a un presupuesto, y a unas áreas dadas por algunos asesores “iluminatis” que muchas veces no saben nada del tema, pero eso si son expertos en pedir más requisitos contables y certificaciones, que en recibir propuestas.

    Otras veces los concursos nacen de situaciones viciadas, basta recordar el concurso del CAN donde el POT vigente no permitía esas alturas y usos y se confiaba que el McPOT del Ex-AlcaldeRetro lograría a futuro darle vía libre, tanto que alegremente entre la versión presentada al Consejo, que fue negada oportunamente, y en la versión del ilegal McPOT ya apareció el esquema urbano propuesto por OMA…

    Y que decir del nacido a dedo esperpento del Parque del Bicentenario, que por culpa de un tubo y de la prepotencia de Samuelillo-Pillo, de los constructores y del autor del proyecto quedo como un mal ejemplo de la ciudad…

    Estimado Willy, creo que La Candelaria y sus recicladores. pueden esperar, ya parece que las Estaciones del Metro tienen nombre y el librito de Ética, seguirá oliendo a naftalina en muchas de las bibliotecas de los arquitectos

    FRANCISCO PARDO TÉLLEZ
    ARQUITECTO 4X4

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